¡Tigres, tigras y tigritos! Bienvenidos a una nueva edición de Francisco Fajardo. No es secreto que no actualizo el blog tanto como debería, lo que causa pesar en todas las partes involucradas: escritores, lectores, electores, gobierno, partidos, organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil.
El tema es que se forma un círculo vicioso cabilla: uno no escribe porque "hay mucho sobre que escribir, entonces, ¿sobre qué escribo?" pero luego, si uno no escribe, pues se acumulan las cosas para escribir. Cinco variaciones del verbo "escribir" en la última oración.
Entonces. ¿Sobre qué voy a escribir esta vez? Hay viejos y nuevos acontecimientos. Por ejemplo, algunos viejos:El tema es que se forma un círculo vicioso cabilla: uno no escribe porque "hay mucho sobre que escribir, entonces, ¿sobre qué escribo?" pero luego, si uno no escribe, pues se acumulan las cosas para escribir. Cinco variaciones del verbo "escribir" en la última oración.
- La susodicha "A-Phase".
- Los "Oktoberfests": el de verdad en Múnich, el otro en Stuttgart.
- Mi residencia (ok, sé que no es un acontecimiento, pero merece un post).
Y algunos eventos a lo mejor más recientes:
- El inicio de clases.
- Que fui a un partido de fútbol del equipo local, Karlsruher SC.
- Londres y Dublín.
Ok, Gastón, elige uno.
No.
Ahorita, elijo otro. ¡Yay!
En fin, una pequeña introducción al tema. Como ustedes sabrán, Alemania es reconocida por ser un país particularmente comeflor. No lo digo de forma despectiva ni mucho menos, pero es que aquí el tema de la ecología tiene un peso particularmente importante. Aquí se toman en serio el tema de las energías renovables: es común ir en tren/autobús y ver las turbinas de viento, o bien ver paneles solares sobre los techos de las casas. El partido verde (Bündnis 90/Die Grünen) es el partido verde más exitoso de Europa, formando parte del gobierno entre 1998 y 2005. Cuando estuve en la Cámara de los Comunes, en Londres, vi que algunos MPs (Miembros del Parlamento) andaban llorando porque Alemania era mucho mejor que el Reino Unido en lo que a legislación sobre cambio climático se refiere.Und so weiter.
Lo que me parece excelente. El calentamiento global es ciertamente infame, como también lo es la destrucción de los hábitats y la muerte de los animalitos. Así que apoyo hacer cosas para cuidad el ambiente, la naturaleza, y los animales. Así que Alemania va en el camino correcto, ¿no?
No estoy tan convencido.
Bueno, el asunto es que cuando mezclas "la manera alemana de hacer las cosas" con el comeflorismo (dícese de la actividad de comer flores) pues obtienes un Megazord mutante ecológico que viene a hacer un poco más miserable tu existencia.
Es una manera de escribir, madre. La paso muy bien, no te preocupes.
Y este Megazord ecológico es el autor de dos geniales ideas, que denominaremos Pfand y Mülltrennung.
Muy bien. Comencemos, entonces, con el Pfand. Das Pfand. El plural no lo sé y no me motiva demasiado buscarlo. Lo dejo a ustedes, estudiantes de la lengua de Goethe.
Pfand quiere decir depósito y corresponde, como se imaginarán, con ese concepto que tan familiar es para nosotros: el vacío. Tú te tomas tus birras, estás pendiente que ningún becerro rompa ninguna botella y que todos la pongan en su lugar, y al día siguiente, o antes de tu próxima choripanada, llevas el vacío ahí a Baruta, donde podrás comprar tu nueva caja de Solera a un precio ligeramente reducido.Muy bien. Comencemos, entonces, con el Pfand. Das Pfand. El plural no lo sé y no me motiva demasiado buscarlo. Lo dejo a ustedes, estudiantes de la lengua de Goethe.
¿Todo bien, no?
Ok. Ahora, si eres alemán, te parecerá que esto no es suficiente para cuidar el ambiente, y entonces harás que todas y cada una de las botellas, sin distinción de material, sexo, raza o religión, sean retornables.
Botellas de cerveza. Botellas de Coca-Cola. Botellas de agua. Botellas de Nestea. Botellas de jugo. Botellas de vidrio. Botellas de plástico. Botellas de dos litros. Y de uno. Botellas de medio litro. Tercios. Casi que cuarticos.
Compradas en el automercado. Compradas en la máquina de refrescos. Compradas en la panadería. Compradas en la estación de tren. Compradas en el pasillo de la residencia.
Todas retornables por un pequeño depósito de 15 centavos.
¡También latas! ¡Oh, no! ¡Es el ataque de las botellas retornables!
AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
Arriba pueden apreciar mi colección de botellas retornables. O bueno, con decir "botella" basta, pues el "retornable" es tácito.
Gastón, ¿pero por qué no las devuelves y ya? Deja de llorar.
Lo que pasa es que, en realidad, quiero hacer una versión a escala de Manhattan, utilizando botellas.
No precisamente.
Todo esto fuese más fácil si existiera una supermáquina donde uno fuera a llevar las botellas y que te devolviera la plata. Pero ya va, esto es Alemania. Tierra de los trenes que van a 250 km/h. No puede ser que no exista una máquina así. Es elemental.
Bueno. La máquina sí existe, en los supermercados. Bueno, sólo la he visto en dos supermercados. A lo mejor existe en otro lugar, pero no la conozco aún.
¿Entonces, por qué no voy ahí, y ya?
Porque la máquina de los supermercados sólo acepta las botellas que fueron compradas en el mismo supermercado. Entonces, cuando tienes varias botellas, cuyo aspecto es completamente idéntico, pero compradas en diferentes sitios, pues, vaya acertijo, tío.
Ah, claro, me acuerdo claramente que esta es la botella de Coca-Cola la compré en el Excelsior Gama de Manzanares, esta otra es la botella de Coca-Cola del Plaza's y aquellas dos son las botellas de Coca-Cola que compré en donde los portus de Baruta.
No realmente.
Con las equis verdes están marcados los "posibles lugares de procedencia de (algunas de) las botellas que tengo en mi cuarto", mientras que con la equis roja está marcado, pues, mi cuarto.
Nótese la dispersión de los datos. R cuadrado 0,50. Dio mal.
Si alguien de Karlsruhe lee esto y adivina correctamente a qué lugares corresponden las equis, le doy una galleta. Y a lo mejor las botellas también.
Sí, tú también puedes intentar adivinar, Guara.
Entonces, a todas estas, ¿qué haces con las botellas?
Pues las guardas en tu cuarto, esperando que el céfiro se las lleve, si es que antes no te acuerdas exactamente del lugar de procedencia de cada una y las devuelves oportunamente, o bien, las botas. Pero si las botas, estarías botando 2,40 euros. Con eso comes en el comedor. Y también dañas el ambiente. Cuánta maldad.
Muy bien. Ahora a la siguiente idea.
Ya va. Todavía no. No estoy listo con el Pfand.
Pero ya, Gastón, pues.
Resulta que este concepto del Pfand permea todos los aspectos de la sociedad. Resulta que no sólo son retornables las botellas, pero también lo son los vasos.
¿Fue alguna vez un vaso no retornable?
Resulta que si vas a un bar y pides algún trago, generalmente tienes que pagar un depósito por el vaso. Que puede ser, por ejemplo, de un euro. Entonces si te dicen que el trago te cuesta 3,50 euros, el primer trago en realidad te costará 4,50 y no te darán tu euro de vuelta sino hasta que, antes de irte, devuelvas el vaso.
Esto no debería ser un problema, si no es por el hecho de que si dejas el vaso ya vacío (sí madre, cuando estoy tomando yo no suelto mi vaso) sobre alguna superficie, desatendido por un rato, viene algún mesonero becerro y se lo lleva, imposibilitando así devolución alguna. Listo, un euro a la basura. Gracias, la gerencia.
Igual si vas al concierto y pides una cerveza. O en el estadio. O en el bar de la residencia.
Ahora, mientras puedo entender el trasfondo ecológico del concepto del Pfand aplicado a las botellas, esto de los locales es un tanto infame.
En primer lugar, tu vaso es infame. No tiene nada especial. Es un vaso bla de vidrio que carece de característica alguna remotamente interesante. No quiero llevármelo. Además no tengo bolsillo. Si tu vaso fuese un vaso bonito, si dijera Guinness, por ejemplo, a lo mejor consideraría llevármelo...
Erm.
Pero no tu vaso bla de discoteca.
Ahora, digamos que sí quiero llevarme tu vaso infame. De hecho, si comprara un vaso así en IKEA o algo así, a lo mejor costaría más que un euro. Entonces, el depósito de hecho no es un contraincentivo lo suficientemente fuerte como para evitar que me llevara el vaso, si así lo quisiera.
AHHHHHHHHHH
Bueno, en fin. Si ves este símbolo en tu botella, corre. Corre por tu vida. Corre, así como en el Nike 10k. Pero si estás en Alemania, no tienes a donde correr. Bueno, a lo mejor a Suiza, o a Francia. Pero vas a tener que correr más o menos bastante. Suerte con eso.Muy bien. Ahora sí pasemos a la segunda genial idea, la que llamamos Mülltrennung.
Vamos a buscar Müll en el diccionario Larousse español/alemán que tengo.
"Müll der (ohne Pl) basura f"
Y este diccionario, que es tan amable, te explica aquí un asunto.
"En Alemania hay una elevada sensibilidad por los temas relacionados con la ecología como, por ejemplo, la contaminación del medio ambiente"
Si me lo dices no me doy cuenta.
"La separación cuidadosa de la basura está generalizada tanto en el ámbito provado como en el comercial e industrial. Cada vez resulta más difícil encontrar contenedores mixtos de basura, ya que cada hogar realiza la separación de los residuos"
Ok, tengo que salir ahorita a Berlín. Voy a dejarlo hasta acá, y al regresar trataré el tema enunciado. Y seguramente tenga algún buen cuento sobre Berlín que echarles.
¡Saludo!
4 comentarios:
Dewd, que corta nota. ¿Cómo puedes dejar la historia incompleta y encima iniciando otra que suena más kewl aún?
Gastón Malo, MALO!
Nah..... estás incumpliendo con las normas de un buen blogger: dejar el cuento por la mitad XD Está bien que quieras crear interés en el tema, pero joder! no cortes la nota así =P Saludos!!
Todavía me impresiona el ánimo que tienes de escribir estos cuentos con tanto detalle... me declaro mentalmente floja!
Ah... si mal no recuerdo, que tiendo a recordar mal.... siempre hay alguna taguarita de mercado o kiosko por ahí que no le para a la procedencia de las botellas (sigue a los indigentes, ellos siempre saben!!!!!)
Glück!
Claro que son comeflor, fueron capados despues de la gloriosa guerra patriotica
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