sábado, 27 de septiembre de 2008

Nuestros ríos son navegables.

¡Un saludo a todos, tigres y tigresas de oriente y occidente! Disculpen que he tardado un poco en hacer el segundo post, pero aquí viene al fin. Muchas gracias por sus comentarios sobre el primer post, me alegra que les haya gustado. Las cosas por acá últimamente se han estado moviendo un poco más, lo que es definitivamente positivo. Les cuento entonces de un episodio particular que tuve la semana pasada y un poco también de cómo ha sido la movida de estos últimos días.

Y este episodio tiene que ver, para no perder la costumbre, con perderse. Espero que no todos los posts del blog sean sobre veces que me perdí en la ciudad, ¿eh?.

Muy bien, entonces. Miércoles de la semana pasada, Gastón se despierta un poco tarde (suficientemente tarde como para que me dé pena decir exactamente a qué hora) y se pone a pensar en qué podría conocer de la ciudad.

"Bueno, puedo ir al castillo pro, que es un museo"
"Nah, me da un poco de fastidio ir solo"
"Ok, qué hacer, hm..."
...
(conste que no es que haya falta de cosas que hacer y conocer pero es que la semana pasada todavía estaba medio desubicado)
...
"Bueno, voy a ir a conocer el Rin."


¿El qué? El río Rin. Notable por ser el río más transitado (¿se transita un río?) de Europa.

"El río Rin (en alemán, Rhein; en francés, Rhin; en holandés, Rijn; en retorrománico, Rain) es la vía fluvial más utilizada de la Unión Europea (UE). Con una longitud de 1.320 km, el Rin es navegable en un tramo de 883 km entre Basilea (Suiza) y su delta en el mar del Norte.

El nombre Rin es de origen celta y significa fluir (como en griego antiguo rheīn = fluir). Junto con el Danubio, el Rin constituía la mayor parte de la frontera septentrional del Imperio Romano. Los romanos lo denominaban Rhenus."

Danke schön, Wikipedia.

Pasa por Suiza, Alemania, Francia (de hecho marca buena parte de la frontera entre Francia y Alemania), Luxemburgo (no olvidar a Luxemburgo) y los Países Bajos. Y en ese trayecto, pasa por muchas ciudades.

Entre ellas Karlsruhe.

¿No? ¡A mí me dijeron que el Rin pasa por Karlsruhe!

Ok, sí, sí, el Rin pasa por Karlsruhe. Sin embargo, no es como nuestro querido Guaire en nuestra amada Caracas, que pasa por todo el medio de la ciudad, sino que el Rin queda medio lejos, en las afueras de la ciudad. ¿Qué tan lejos? ¡Ajá! Pues manténganse sintonizados.

Antes de que continuemos, muchos de ustedes se estarán preguntando "¿pero por qué ir a conocer un río bla? ¿hay algo ahí? ¿no es como los otros ríos? ¿tiene algo de especial el Rin en Karlsruhe?". Bueno. Normal, pues. No había nada especial (o al menos no lo sabía en aquel momento), sin embargo, el río es importante. Hay que conocer, pues.

Sí va. ¿Cómo llego al Rin, entonces? Veamos el mapa del Straßenbahn (el tranvía, no hay subterráneo, tampoco es tan grande Karlsruhe).

Revisen ustedes también aquí (documento PDF medio cabilla, así que si su computadora es pote mejor no abrirlo porque a lo mejor se queda pegada y es medio infame perder su informe de laboratorio o lo que sea en lo que estén trabajando ahorita, ¿no?)

Ok, desde Durlacher Tor agarro el S5 y me bajo en Maxau o en Maximiliansau Eisenbahnstraße. Como son las estaciones que quedan a los lados del río, debe estar ahí mismo. Fino pues. Impelable. Vamos al Rin.


(en el PDF se ve mejor)

Una breve nota aquí. Durlacher Tor es como que "mi estación", ya que desde allí es en donde sale el autobús que pasa por mi residencia (el bus no sale en el mapa). Entonces siempre paso por Durlacher Tor, de ida o de venida.

Me bajo del autobús, llego ahí a Durlacher Tor. Ok, vamos a chequear los horarios del S5. ¡No vale, cómodo! Ese tren pasa cada 10 minutos. Ni siquiera voy a tener que esperar mucho.

"S5 Knielingen - in 1 min"

Bueno, con el tranvía paso por partes de Karlsruhe que no conocía antes. Generalmente hasta entonces me había limitado a la parte peatonal que es hasta Europaplatz. Entonces más allá conocí la parte "normal" de la ciudad (pues las avenidas normales, los negocios normales, los carros normales, usw.)

En una bomba vi que el litro de gasolina cuesta 1,43 euros. Por el buche.

Ah, y también vi una cosa que se llama "Siemens Industriepark Karlsruhe" predeciblemente al lado de la estación que se llama "Siemens".

"Oye, ya como que voy saliendo de la ciudad."

"¿Será que me bajo en la estación de Maxau o en Maximiliansaublablablabla? ¿Cuál quedará más cerca del Rin?"

¡Oh mira! ¡Turbinas de viento a lo lejos! ¡Chimeneas industriales! Ok, ya debe faltar poco. Muy bien, Rheinbergstraße. La estación antes de Maxau. Por cierto que en algún lugar leí, antes de llegar aquí, que en Karlsruhe está la refinería más grande de Alemania (o tal vez una de las más grandes). Y que PDVSA es accionista de dicha refinería. A lo mejor la veo. Y le pido trabajo a la nueva PDVSA.

Ok, ok. Rheinbergstraße.

¿Pero por qué se baja aquí todo el mundo?

¡No, no! ¡Mi estación es la siguiente, no esta! Pues, hasta aquí llega este tren.

¿Y ahora?

Lección número 1 del día: Leer. (como que no la aprendí el día que llegué)

Bueno, si se fijan bien en la foto del horario del tren, hay horas que tienen una letrica. Entonces, uno debería revisar lo que dice abajo correspondiente a cada letrica. Resulta que el horario del tren que yo tomé tiene una letra D, que muy claramente corresponde a "endet in Knielingen Rheinbergstraße". No tengo que traducir, ¿verdad?.


Bueno, pues aquí toca bajarse. Ni modo.

Bueno, no estoy en la estación inmediatamente anterior anterior al río, sino antes de esa. Primero Rheinbergstraße, luego Maxau. No debe ser tan lejos. Si camino al lado de las vías del tren, llegaré a la siguiente estación y eventualmente al río. Ok, sigamos las vías del tren. Apenas una estación me separa de conocer al Rin.

Y apenas unos veinte metros más adelante, las vías del tren se "separan2 de la calle y se meten en un monte, perdiéndose de vista.

Bueno, como que no podré seguir las vías del tren. Sigamos por la calle.

Procedo a caminar unos cincuenta metros, y veo una señalización que me hizo recordar lo que para ustedes ya debe ser obvio. Un error garrafal en toda esta línea de pensamiento.


[Dice: Wörth - 7 km]

Correcto.

Lección número 2 del día y tal vez la más importante: El mapa de las líneas del tren NO está a escala.

Ninguno lo está. Ni el de Karlsruhe, ni el de Caracas; ninguno. Rayos. Siete kilómetros hasta Wörth. Eso en en el diagrama son tres estaciones nada más. En el centro de Karlsruhe hay tres estaciones en menos de cien metros. Buena campeón, buena.

Bueno, en este momento, tenía las opciones de regresar a la estación, o bien continuar caminando hasta encontrar el río. Eso podía ser siete kilómetros, o cinco, o uno. O cien metros más. No lo sé. Pero si regreso, sería medio infame. Continuemos. Igual vine para conocer. ¿No?

Claro que sí, vale. *procede a autoconvencerse*

Sigamos caminando por esta carretera. Oh, pero qué diversión. ¡Una bifurcación! ¡Y no está señalizada!

Ok, es un canal de ida y otro de venida. No caigas en pánico, tigre. Por el canal de ida entonces.

Sin embargo, como corolario de la lección número 2.

Lección número 3 del día: Si vas a salir a "explorar" partes de la ciudad que no conoces, procura llevar un mapa con las calles y las distancias de verdad.

Duh! Sigamos.

¡Oh, mira esto qué interesante! ¡Una cola alemana! ¡Aquí también las hay! Pero qué orden, no hay nadie lanzándole el carro al otro.

¡Tío, esto es que no me lo creo si no lo veo! ¡El canal que corresponde a la salida está desocupado! No hay ningún abusador que se mete por ese canal para comerse la cola e incorporarse pasándole por encima al rayado, causando que el pobre diablo que muy respetuosamente por el canal derecho se ha calado su cola desde el principio intente meter el carro para evitar darle paso.

Y todos sabemos que el que va por el canal derecho no tendrá más remedio que terminar dándole paso al insolente que se come la cola, pues no quiere/puede rayar o chocar su carro, y resignarse, si acaso, a decir en voz alta "¡Qué bolas tiene el coño 'e su madre este! ¡Por eso es que este país está como está!".

Cualquier parecido con la vida real es pura coincidencia.

Bueno, sigamos caminando. Ya llevo en esto como veinte minutos, y nada. ¿Cuánto tiempo caminando es siete kilómetros? Ni idea. ¿Será que me regreso? ¿Dejo esto para después? Nah, qué va.

Por cierto que por la acera me pasan, en ambos sentidos, gente en bicicleta, pero no peatones. ¿Será eso bueno o malo?

Oh, una señalización. Muchas gracias. Ok. Veamos cómo es el maní. KA-Maxau Verkehrsübungsplatz Rheinufer

Admitan ahora que intentaron pronunciar "Verkehrsübungsplatz" cuando lo leyeron y que no les fue bien. Yo tampoco puedo hacerlo y voy a estar aquí un año. "Veeeengaa, vieeeeja".

Bueno pero ahí dice algo con "Rhein". Rheinufer. Perfecto, ¿pero qué es Ufer?. Ahhhhhhhh, yo he visto esta palabra antes. Ahhhhhh, no me acuerdo. ¿Puente? No, puente es Brücke. Der, die, das? Bla, eso no es lo que importa ahorita.

Die Brücke.

Bueno, no importa. Eso quiere decir que es para allá. Plomo. Como que no será tan fútil mi caminata, después de todo.


¿Será que esto es el Rin?

Esta quebrada hedionda no puede ser el Rin. Este río no es navegable ni siquiera en canoa. Bicho, recátate. Continúa.

Ok, hagamos ahora un fast forward de unos veinte minutos más, aproximadamente, en los que sólo vi carros en la cola y un almacén enorme.

Fíjate, ¡está comenzando a subir la carretera! Si eso pasa es porque viene un puente. El puente sobre el Rin, río amplio y navegable, no angosto y hediondo.

Y en efecto. Llegué al fin al río. Podías tomar un pequeño desvío de la acera para bajar a el "parque" a las orillas del río, o bien si te quedabas en la acera, subías por el puente y cruzabas el río.

Unas joticos, vea. Aunque para ver el asunto completo, es mejor que busque el álbum en Facebook. Aquí.

A la orilla del río había gente pescando, niños corriendo, usw. También había como un restaurante donde uno podía sentarse a tomar una cerveza y seguramente comer algo también, pero en el momento no quería ni cerveza ni comer, así que no entré. Pero en realidad bastante agradable el paisaje desde ahí.

Después de una buena caminata, había llegado al Rin. Enhorabuena.

Pues ahora, la siguiente fase: el regreso.

Opción 1: Regresar por donde vine, y tomar el tren en la estación a la cual había llegado (Rheinbergstraße).

Opción 2: Cruzar el puente, y que ojalá que del otro lado haya una estación cerca.

¿Ves por qué hace falta un mapa de verdad?

Bueno, decidí cruzar el puente y buscar una estación del otro lado. Si me tocaba caminar bastante, pues bla. No es que fuera a caminar poco si elegía la opción 1.

Ok, cruzando el puente. Bicho, esta broma se mueve burda. Pilas que me caigo.


Desde aquí se ve ciertamente más navegable. Qué pro. Aplaudo al río Rin categóricamente.

¡Oh, qué interesante este cartel (del otro lado del puente)!

[Ok, mal que no se lea bien en la foto. En la vida real sí se lee bien]
Willkommen!
Rheinland-Pfalz Wir machen's einfach.

Un cartel que me señalizaba que, en efecto, estaría entrando en otro estado una vez que cruzara el puente. ¡Yay!

Renania-Palatinado (Rheinland-Pfalz en alemán) es uno de los 16 estados federados de Alemania. Mainz es la capital. Eh, en Ludwigshafen queda la sede de BASF. BASF es pro. Ok.

Ahora, Renania-Palatinado es notable porque (entre otras cosas) el 7 de marzo de 1936 Hitler decidió remilitarizar este territorio. Según el Tratado de Versalles, Alemania no tenía permitido tener fuerza militar alguna en este territorio, y cualquier violación de esta prohibición sería vista como un acto hostil y por lo tanto como un motivo para iniciar una guerra.

Sin embargo, Hitler tomó el territorio y ¿qué pasó? Pues nada. Nadie hizo nada. Y unos años después, wataka.

"Y esto no es cuento, es historia."

Ok. Cruzo el puente. ¡Un pueblito! Un pueblito que se llama Maximiliansau, en el cual no hay absolutamente nada que ver. Apenas llegué, vi una cartelera con los horarios del tren. ¡Yay! ¡Sobreviví! ¡No tengo que caminar cuarenta minutos más!

Bueno, la cartelera dice que el próximo tren a Karlsruhe saldría en cuarenta minutos. Puedo caminar un rato por el pueblo. Vamos a ver si hay una tienda abierta al menos para comprar una galleta, un refresco, una cerveza, algo así.

¡Pero no hay nada abierto! Qué aburridos estos tíos. Bueno, honestamente ya era un poco tarde (creo que más de las 17:00, cuando suelen cerrar los negocios).

Bueno, después de dar unas vueltas por el pueblo pero sin alejarme demasiado para evitar perderme de nuevo (ciertamente no quería perder el tren de regreso a Karlsruhe), me voy a la estación a esperar el tren. Nada demasiado interesante que contar aquí.

Y aquí llegó el tren. Ok, vamos. Va esto medio vacío. ¿Va en la dirección correcta? Sí. No se puede andar pifiando (¿pifeando? Yuru, corrige esto, tú estudiaste Letras, men) a estas alturas del día. Uno se da cuenta que está lejos cuando revisas el calendario del tren y pasa cada una hora.

Y está haciendo 13°C.

No es que sea tampoco particularmente frío o desagradable. Sí madre, tengo el sweater. No, no estoy pasando frío. Sí, sí me estoy tomando las medicinas. Yay.

Bueno, el regreso a Karlsruhe no fue particularmente notable. Sin embargo, a la altura de Europaplatz veo que hay una tienda de cosas asiáticas abiertas. ¡Oh! Voy a bajarme aquí a ver. Daniel me dijo que en una broma de cosas asiáticas wtf consiguió harina PAN. Si en Turku hay de eso, aquí tiene que haber también. Karlsruhe es una metrópoli.

SCOOOOOOOOOOOOOOOOOREEEEEEEEEEEE

Sonido del momento: click aquí.

Pronto se vienen las arepas. De hecho mañana (domingo). Ya les contaré.

Y así concluye esta transmisión del Ministerio Popular para la Comunicación e Información de la República Bolivariana de Venezuela, y la red nacional de radio y televisión.

Pues bueno, aquí fue la segunda entrada a mi blog. Felicitaciones de nuevo si han llegado hasta aquí al final.

Un poco de lo que he hecho últimamente: esta semana ha sido la "O-Woche", que quiere decir "Orientierungs-Woche", pero en realidad debería llamarse "A-Woche", así como en "Alkohol-Woche". Pero excelente. Hemos estado esta semana haciendo cosas todo el tiempo: actividades, fiestas, visitas, paseos, etc. Ayer estuve en Speyer (Espira en español), que es un pueblo muy histórico y bastante notable, y luego fuimos a una ciudad que se llama Neustadt, donde había un festival de vino que es tradicional aquí en Alemania. No, no es el Liebfraumilch, pero sí es burda de dulce.

Esta "A-Woche" merece un post propio, así que tampoco expandiré mucho. ¡Pero todo bien!

¡Un saludo a todos!

jueves, 18 de septiembre de 2008

Haben Sie das Kabel für dieses Handy?

Bueno gente, como había anunciado previamente (a algunos), aquí se viene el lanzamiento de mi blog que pretende documentar parte de mis experiencias, pensamientos, curiosidades, bla bla, durante mi intercambio en Karlsruhe. Estaba esperando a tener internet en mi habitación, y ahora que lo tengo, comencemos pues.

Dedicaré esta primera entrada al viaje y a la llegada a Karlsruhe, que no estuvo desprovista de incidencias (pero todo bien). ¡Disculpen si escribo demasiado!

OK, Maiquetía. Después de despedirme de mis padres, hermano y primo, procedí a la parte del chequeo de pasaporte, etc. Todo normal pero había más o menos cola. ¿Qué hace uno después de pasar emigración y antes de ir a la puerta de embarque? Correcto, uno va y compra caña en el Duty Free. Pues hice lo propio, y después de que uno de los vendedores desvió mi atención del Santa Teresa 1796 hacia un 3-Pack de Diplomático ("no vale panita, ya ahorita el 1796 se consigue en Europa, tienes que llevarte La del Viejito, te la recomiendo, eso sí, no le vayas a echar Coca-Cola, mira ese es un ron para tomarlo puro o en las rocas, excelente, de verdad te lo recomiendo (...)" "bueno dale") procedí a la compra de dicho elixir venezolano y de además dos grandes representantes de la gastronomía criolla como son una caja de Toronto y una lata de Pirulin. Plomo.

Después del Duty Free fui a la tiendita Digitel a ver si tenían el cargador de mi celular (pues resulta que a último momento mi familia me convenció de que lo trajera, lo que terminó siendo una buena idea y ya verán por qué), pero no lo tenían. Recargué Bs.F. 50 de saldo para terminar de mandar mensajes de despedida a mis amigos, y eso terminó siendo provechoso también.

Puerta 22. En la puerta 20 o algo así salía Air France en un 747. Lufthansa no sale en un 747, lástima, pero bueno. Más cuenta la tarifa que el tipo de avión. ¿Pero ya va, este vuelo de Lufthansa va para Alemania o va para China? Pues sí, 99% de los pasajeros del avión son chinos. ¿Seguro que esto va para Frankfurt? ¿Estoy donde es? Ah bueno, ahí hay un catire que parece alemán. Ok, entonces no me equivoqué. Sigamos.

Hora de abordar. Nos separan en dos filas, una de hombres, una de mujeres. Chequeo de la Guardia Nacional, yupi. Delante de mí hay dos tipos en traje (formal, no de Batman). Los chequean exhaustivamente. A mí no me fastidiaron. Bien. Gracias, señor soldado raso de la GN (¿o GNB? ¿Por qué todo está identificado con GNB si ese cambio de nombre se rechazó en diciembre? Ah... cierto... bueno...).

Entro al avión. Todo es amarillo. ¿No se supone que los aviones son azules por dentro? Muy bien, Lufthansa es amarillo, pero a lo mejor un poco de más. Procedo a mi asiento de pasillo (22H, ¡gracias Carolina!), y me toca al lado de un chino (¡qué sorpresa!). Poco después, llega una chama a sentarse en el 22F (la configuración del avión es 2-4-2, por lo tanto, 22F y 22H están separados por un asiento y un pasillo). Fenotipo de la chama: Tierra de Nadie de la UCV, o bien Plaza de los Museos tocando algún instrumento wtf. Esto no era para ponerle demasiada atención, pero el problema es que era una hippie hedionda. No me malinterpreten, no quiero decir que los hippies son intrínsecamente hediondos; pero ésta definitivamente apestaba. ¡Apestaba aún a un puesto y un pasillo de distancia!

Pensamiento 1: "Bueno, cuando estemos volando me voy a dar una vuelta a ver si consigo un puesto en otro lado"
Pensamiento 2: *recuerda el papelito que me dieron en el check-in que decía que el vuelo estaba sobrevendido"
Pensamiento 3: "Va a estar difícil."

Más tarde llegó el novio de la hippie hedionda, pero creo que no apestaba tanto, pero igual ya entonces me era difícil discernir. Pues nada, me aguanto el olor. Además está leyendo Las Venas Abiertas de América Latina. Hippie, chavista y además apesta. Bueno, yo leí ese libro, y no soy chavista. Pero no soy hippie.

El avión salió a las 6:00 pm, es decir, con una hora de retraso. El capitán decía a cada rato que no era culpa de la aerolínea sino culpa de la GN, jajaja. Pero ahora, comienzo a pensar "¿será que me da tiempo de tomar el tren en Frankfurt?. Mi boleto decía que la llegada era a las 9:25, y el tren sale a las 11:54. "Sí vale, sí da tiempo" "¿Y si no?" "Bueno, a practicar el alemán."

Lo del tren sería un pensamiento recurrente a lo largo del vuelo.

Ya después de unas horas no me pegaba tanto el olor de la/los hippie/s. Igual verifiqué que, en efecto, no había asientos libres en ningún lado. Ahora, un tema aquí: ¿Por qué la gente se para a echar cuentos en el pasillo del avión? ¿En dónde creen que están? ¿En la universidad? ¿En el trabajo? ¿Quieren café también?

Una azafata era de apellido Wittig. Como la reacción. Qué pro esa reacción.

"¿Pasta o bife?" "Pasta, por favor". Muy recomendable la pasta de Lufthansa.

Fast forward 8 horas, llegamos a Frankfurt. Saliendo del avión, "please take out your passports!". Dos tíos de la Polizei a la salida del avión revisando pasaportes. Le muestro el mío con la visa, no hay problema. Bien. Aduanas, inmigración, todo fino. Una chica linda chequeó mi pasaporte, y ni siquiera preguntó qué venía a hacer en Alemania (ok ya sé que la visa lo dice, pero igual). ¡Igual que inmigración en Estados Unidos! XD

Curiosidad del carrusel de maletas. Apenas salieron como seis maletas del carrusel (incluyendo las dos mías). Pues sí, ya entendí que muchas conexiones se agarran desde Frankfurt. Jajaja.

OK, en el aeropuerto de Frankfurt hay dos estaciones de tren. Una, la Regionalbahnhof, que es para trenes en la región (ah, no se lo hubiesen imaginado, ¿eh?), y otra, la Fernbahnhof. Fernbahnhof es es donde agarraría el tren a Karlsruhe. Por cierto que, a todas estas, tengo más de una hora para tomar el tren, así que, sí, sí dio tiempo.

Fernbahnhof, entonces. Procedo a tomarme una Coca-Cola en el lugar este con aspecto tropical. Tres euros. Ouch. A todas estas, en el camino desde el carrusel de maletas me di cuenta de lo difícil que es caminar con la maleta, la mochila, la bolsa del Duty Free, el sweater, y además con el morral a la espalda (con la laptop mía que como ustedes saben es sumamente portátil, y otras cosas).

Diez minutos antes de las 11:54 (o más corto, a las 11:44), procedo a bajar al andén. Reviso mi ticket de tren. Vagón 22, puesto 75.

"Ajá, ¿y cómo sé cuál es el vagón 22? ¿Y si mientras lo busco me deja el tren?"

Pues en la cartelera hay un gráfico que muestra exactamente en qué posición del andén se parará cada vagón. Uno busca el tren correspondiente (el mío era el ICE 505), buscas el vagón, y en el andén hay varios "postes" con letras que indican en donde hay que pararse. Genial.


Ahí está el andén. A mí me tocaba entre el C y el D (la foto está tomada desde donde se pararía mi vagón).

Y a las 11:54 (bueno, en realidad no sé, ya que mi reloj estaba en la hora de Venezuela y no estaba pendiente ya del reloj de la estación), llegó el ICE 505, desde Köln (Colonia) con destino a Basel, quien me llevaría a Karlsruhe en una escasa hora con cinco minutos. Yupi.

Pues bastante venerable el InterCityExpress. Muy cómodo (más que un avión), y aunque parecía que no iba tan rápido, había una pantallita dentro del vagón que indicaba 250 km/h. Había un grupo de gente que parecía Amish que hablaba en inglés, por lo que concluí que en efecto eran Amish y que iban a visitar a sus ancestros en Alemania o a hacer un peregrinaje o qué sé yo. Pero luego me acordé que si los Amish no usan carros, menos aún van a usar uno de los trenes más rápidos de Europa. Entonces no son Amish. Hmm. También estaba frente a mi puesto una chama joven que traía varias maletas y leía cartas en español (ok, a lo mejor soy un poco entrometido, pero eran tipo tarjetas y los títulos eran grandes y fáciles de leer. Si no quieres que lean lo que es fácil de leer, pues léelo en el baño o qué sé yo).

Atravesamos la campiña alemana en 1:05 (ya lo dije, ¿no?) y llegué al Hauptbahnhof (estación central) de Karlsruhe. No pude evitar notar que la chama se bajó también. ¿Será que viene de intercambio?

Bueno, aquí es que es. Hauptbahnhof. Bien. Ya estoy en Karlsruhe.

¿Y ahora?

La pregunta de las mil lochas. ¿Qué se supone que tenía que hacer una vez que llegara al Hbf? ¿Ir a la universidad? ¿Ir a la residencia? ¡Pero si no sé en donde queda ninguno!

De un email que había recibido anteriormente, me medio acordé (creo) que la instrucción era dirigirnos al Akademisches Auslandsamt (Dirección de Relaciones Internacionales, no es literal la traducción) en la universidad. Afortunadamente, traía en mi morral un librito de Leben und studieren in Karlsruhe (Vivir y estudiar en Karlsruhe, esta vez sí es literal) que nos habían enviado hace unos meses.

"Zum Akademischen Auslandsamt fährt man ab Karlsruhe Hauptbahnhof z.B. mit der Straßenbahn, Linie 2 (Richtung Durlach) oder Linie 4 (Richtung Waldstadt) bis Durlacher Tor (das Akad. Auslandsamt befindet sich in der früheren Kinderklinik)"

Bien, tan claro como el agua. Trencito 2 o 4 hasta Durlacher Tor. Y ahí, en la Kinderklinik que queda un pelo antes. Para confirmar, llamé desde un teléfono público a la oficina para que me dijeran si en efecto era ahí a donde debía ir después de mi llegada. "Ja, natürlich!". Dale. Pero no me alcanzaron las monedas para preguntar dónde queda exactamente la tal Kinderklinik.

Tomo mi trencito, que pasa por todo el centro de Karlsruhe, y todo fino. Veo con entusiasmo que Karlsruhe no es tan pueblo como lo imaginaba (¡qué bueno es bajar las expectativas!). Llego a Durlacher Tor, la parada. ¿Dónde está la Kinderklinik? El librito muestra un mapita con el campus de la universidad, y el edificio donde está. Es en una esquina. Con un gran muro.

¿Y ahora?

Bueno por algún lado debe haber una puerta para pasar el muro. Elegí inicialmente, sin embargo, el lado incorrecto. Después de caminar más o menos ("no, tan lejos no puede ser la entrada"), me regreso. La entrada es por el otro lado. Vamos.

La Kinderklinik es un edificio vieeeeejo. Entro, ¡y excelente! Akademisches Auslandsamt! Pero está cerrada la oficina.

"¿Cómo va a estar cerrada la oficina? ¡Pero si llamé hace media hora! ¡Y ya la hora de almorzar pasó! ¡No tengo más monedas para llamar por teléfono!"

Oh, no, pánico. En la pared hay un papel pegado "Entregar el correo por el sótano de la biblioteca". Pienso entonces "vamos a la biblioteca entonces a ver si ahí es que es".

Pues no, ahí no era. ¿Ya mencioné lo difícil que es caminar con la maleta, la mochila, el sweater, la bolsa del Duty Free, y el morral? ¿En el único día de calor que ha hecho desde que llegué? Después de unos 45 minutos caminando, ya con el súper dolor de espalda y la camisa toda sudada, se me prendió el bombillo: "¿y si intento llamar a la oficina utilizando el celular que me traje de Venezuela?"

Cabe destacar que había intentado llamar con ese mismo celular a mis padres para avisarles que ya había llegado, pero me dijo que no tenía saldo. Pero eso es harina de otro costal. La lección es que si estás en roaming es más barato llamar a el país en donde estás en roaming que al país del que es la línea (¿medio obvio, no?).

Llamé a la oficina, donde Frau Melitta Habersaat (a quien mis padres ya tuvieron el gusto de conocer) me atendió muy amablemente y, entendiendo el estado de desubicación total en el que me encontraba, se ofreció a irme a buscar en el punto donde yo estaba. Pues excelente, a los diez minutos llegó Melitta, quien me escortó hasta su oficina en la Kinderklinik.

Hey, ya va. ¿No estaba la oficina cerrada? ¡Yo vine aquí hace 45 minutos!

"¿En qué puerta tocaste?"
"Aquí, en la planta baja."
"Ah, bueno, las oficinas del AAA quedan en el primer piso. En la planta baja sólo está una taquilla. Mira, ahí lo dice. *señala a un letrero grande en la entrada del edificio*"

BUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEENA CAMPEÓN.

¿Lo que es no leer, eh?

Pues sí. Luego Frau Habersaat me dio un papel indicando mi habitación en la residencia. En la oficina conocí a dos chamos de México que también están de intercambio, quienes me acompañaron a la residencia. Me ayudaron a cargar el armatoste de cosas que llevaba encima, lo cual fue muy importante. Qué buena onda, wey.

Y bueno, después de unos diez minutos caminando desde la AAA, llegué a la residencia. La residencia es bien pintoresca. Pero ya eso lo dejaré para otro post.

Y así fue mi llegada a la tranquilidad de Carlos. ¡Saludo!

p.s. Gente, si llegaron hasta aquí leyendo todo, son unos duros. Felicitaciones y gracias. Jajaja.