miércoles 8 de junio de 2011

miércoles 3 de diciembre de 2008

Una nota después del referéndum de la reforma.

Un saludo a todos, amigos invisibles. Bueno, ya seguramente tras leer el título de esta nota apareció un gran "WTF" en sus mentes, pero permítanme explicar.

A continuación haré un refrito de una nota que originalmente escribí en la madrugada del 3 de diciembre de 2007, poco después del anuncio de los resultados del referéndum sobre la Reforma Constitucional. Sí, aquella que fue rechazada con el 50,7% de los votos, según el primer boletín. Creo que aquel momento sigue tan vivo en mi memoria como cuando escribí la nota, y no dudo que para muchos de ustedes sea igual.

Ok, ¿pero a qué viene esto?

Bueno. Estaba flotando aleatoriamente en Facebook, y sin razón alguna en especial terminé haciendo click en aquella nota.

Ahora, en la madrugada del 3 de diciembre de 2008, justamente un año después, he vuelto a leer mi nota.

Y pues por supuesto que, teniendo muy en cuenta lo ocurrido el 23 de noviembre, uno se pone a pensar.

¿Tiene sentido esto que dije?

No estoy ahorita en Venezuela. No voté el 23 de noviembre. Aunque no esté metido en el día a día de la situación y en el vaivén psicológico que representa la política en Venezuela, no me desentiendo. No pudiera hacerlo, ni tampoco quisiera. Pero bueno, el punto es que (y la siguiente afirmación va a sonar muy "Capitán Obvio al rescate") el 23 de noviembre da razones para continuar siendo optimista.

El 2 de diciembre de 2007 fue un gran paso adelante el que se dio, y fue mucho el aprendizaje que se obtuvo. No niego que, probablemente, el camino se haya vuelto más tortuoso desde aquel entonces. No es difícil hacer una lista de obstáculos: la amenaza del "por ahora", concretada en la aprobación de las 26 leyes habilitantes, las inhabilitaciones políticas, la "indiligencia" por parte de los partidos de oposición para concretar las candidaturas únicas.

Pero el 23 de noviembre es otro paso adelante en el camino correcto. Y eso es lo importante.

Los dejo ahora con la susodicha nota.

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Bueno. Son las 4:02 am. Hace unas tres horas que, después de mucha tensión y muchos rumores, el CNE anunció el resultado del referéndum sobre el proyecto de reforma constitucional, confirmando la victoria del "NO". Desde entonces, han transcurrido por mi mente una variedad de emociones, de reflexiones, y de preguntas, entre las que no puede faltar la clásica "¿y ahora qué vamos a hacer?".

Por supuesto que estoy alegre. Sea por 1% o por el rango que sea, el hecho es que el NO obtuvo la mayoría de los votos. La sensatez y el espíritu democrático prevalecieron sobre las pretensiones autocráticas que el proyecto de reforma constitucional pretendía implantar. No tendremos, al menos "por ahora", reelección indefinida ni estructuras político-administrativas paralelas decretadas a dedo. Independientemente del impacto político que esto tendrá, estas son razones para estar contento.

Precisamente, escribo estas líneas en medio del estupor causado por la alegría del resultado. Alegría que probablemente vicie a estas mismas líneas de ingenuidad; esa ingenuidad optimista de la cual generalmente prefiero tomar distancia. Pero lo hago a manera de recordatorio: en una semana, en un mes, en un año, en el 2013, cuando sea, regresaré a esta nota y confirmaré si al final tuve razón o no.

Ignoremos por un momento un análisis matemático y estadístico más riguroso y demos un vistazo rápido a los resultados promulgados en el primer boletín en comparación con los de las elecciones presidenciales de diciembre de 2006. Es lógico asumir que la mayoría de los opositores votaron por el NO en el referéndum. Bajo esta óptica, fue poca la ganancia de la oposición, apenas unos 300.000 votos. De hecho, esperaba que fuese mayor, ya que esperaba una mayor contribución de los votos de Podemos y de los votos de AD y de otras demás agrupaciones políticas que llamaron a la abstención el 3-D pero al voto en el referéndum. Pero por otro lado, el oficialismo perdió casi 3 millones de votos. De 7.309.080 a 4.379.392. Ouch.

Tres millones. Tres millones de personas que votaron por Chávez el diciembre pasado pero que hoy no dieron su apoyo a la reforma. Es cierto, no votaron por el NO, tampoco. Pero dado el carácter personalista que Chávez le imprimió a la campaña, esto no es de sorprenderse: después de todo, no es que estos tres millones dejaron de apoyar al Presidente; además, a nadie le gusta que le digan "traidor".

Con frecuencia, se cita aquella famosa frase de Bolívar de "un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción" en referencia a las victorias electorales de Chávez. A veces se dice (y a veces yo digo) que los venezolanos no tenemos criterio, que no hemos aprendido, que estamos destinados a cometer los mismos errores. Pero hoy, hago referencia a las tres millones de personas que, pese a apoyar a Chávez, reconocieron lo poco saludable que era la reforma y le negaron su apoyo al abstenerse de votar "SÍ". Esto muestra que el pueblo venezolano, y en particular un significativo sector del chavismo, no es tan adolescente de espíritu crítico como muchos pueden, y podemos, pensar. Que a lo mejor es falso que en en el lado del chavismo la gente en materia de política opera siempre como el ganado.

Siempre que exista espíritu crítico, existe una esperanza. En cara a esto, el discurso de "formar una nueva mayoría" no es tan utópico. Parecería que en efecto es factible una salida democrática y pacífica a todo este asunto. Seguro que no en el corto o mediano plazo, pero el hecho de que la esperanza exista es razón suficiente para trabajar por esta posibilidad con el esfuerzo y dedicación con el que se trabajó para lograr el resultado que hoy se obtuvo.

Con todo y un Consejo Nacional Electoral brutal y evidentemente parcializado, una campaña electoral completamente asimétrica, y todo un aparato estatal en nuestro contra, el proyecto de reforma propuesto por el Presidente no fue aprobado. En referencia a esto, un amigo me dijo hace unos minutos que, pese a todos los obstáculos, "sí hay formas de lograr cosas". Creo que ése es el gran aprendizaje para la oposición, tanto organizada como independiente, tras la jornada de hoy. La lección de "ser demócrata" no es sólo para Chávez & Cía, sino también para la oposición y la sociedad civil.

Nunca he sido fanático de la teoría del fraude, mucho menos de la propuesta del golpe de Estado como manera de sustituir a un gobierno. Espero que el resultado obtenido hoy oriente a la oposición hacia la recuperación de los espacios perdidos, de manera democrática. Opino que ése debe ser el siguiente paso a tomar.

Por último, supongo que gran parte de la emoción de esta victoria viene de aquello de sentirse parte del cambio, como miembro del "movimiento estudiantil". Siempre me hace parecido un poco rara esta etiqueta, ya que la considero demasiado institucional, pero sin duda que los estudiantes hemos sido un factor decisivo en los eventos de hoy. A lo mejor suena algo presumido. No es que yo sea un Yon Goicoechea, pero me alegra ser parte, aunque sea pequeña, de este movimiento. Y me emociona profundamente que nuestros esfuerzos no hayan sido en vano.

Que el 2 de diciembre de 2007 sea el día que aprendimos que las urnas no predestinan nuestra causa al fracaso.

- Gastón Larrazábal
3-12-2007

lunes 17 de noviembre de 2008

El mejor invento de la historia. En serio.

Saludo patriota, patriotas. Bueno, he llegado ayer de Berlín. Tremendamente pro esa ciudad. Se esperarán, entonces, que este post sea sobre Berlín.

Ehm, bueno. No realmente.

Entonces, será sobre la parte que me faltó explicar de las "buenas malas ideas", ¿no?.

No bueno. Tampoco.

Sin embargo, traigo un poco que aseguro no decepcionará a nadie. Y ya les voy a decir por qué.

Un poco siguendo mi idea del post anterior, hay ideas que uno dice "qué mala idea". Otras que uno dice "bla".

Sin embargo, hay unas que uno dice "¿por qué no se me ocurrió esto a mí antes?".

Les presento, entonces, lo que sin duda es el mejor invento de la historia. ¿El fuego? Bla. ¿La rueda? Bla. ¿El cable telegráfico? Bla. ¿Internet? Bla. ¿iPod? Bla. El futuro es esto.

Antes de continuar, se le agradece al estimado lector tomar nota de las instrucciones de uso.

1. Darle al botón de "play" en el video.
2. Inmediatamente después, rotar su cabeza hacia la izquierda alrededor del eje definido por la recta perpendicular al plano facial, es decir, no como si fuera a decir que "no" sino como si fuera a ver una foto que no ha sido correctamente orientada.
3. Enjuague.
4. Repita.




Con esto, los alemanes se han ganado de nuevo mi respeto luego de la infamia aquella del Pfand y el Mülltrennung.

Por cierto, que la ubicación es en algún lugar completamente desconocido ubicado entre Berlín y Karlsruhe.

miércoles 12 de noviembre de 2008

Las malas buenas ideas de los alemanes.

¡Tigres, tigras y tigritos! Bienvenidos a una nueva edición de Francisco Fajardo. No es secreto que no actualizo el blog tanto como debería, lo que causa pesar en todas las partes involucradas: escritores, lectores, electores, gobierno, partidos, organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil.

El tema es que se forma un círculo vicioso cabilla: uno no escribe porque "hay mucho sobre que escribir, entonces, ¿sobre qué escribo?" pero luego, si uno no escribe, pues se acumulan las cosas para escribir. Cinco variaciones del verbo "escribir" en la última oración.

Entonces. ¿Sobre qué voy a escribir esta vez? Hay viejos y nuevos acontecimientos. Por ejemplo, algunos viejos:

- La susodicha "A-Phase".
- Los "Oktoberfests": el de verdad en Múnich, el otro en Stuttgart.
- Mi residencia (ok, sé que no es un acontecimiento, pero merece un post).

Y algunos eventos a lo mejor más recientes:
- El inicio de clases.
- Que fui a un partido de fútbol del equipo local, Karlsruher SC.
- Londres y Dublín.

Ok, Gastón, elige uno.

No.

Ahorita, elijo otro. ¡Yay!

En fin, una pequeña introducción al tema. Como ustedes sabrán, Alemania es reconocida por ser un país particularmente comeflor. No lo digo de forma despectiva ni mucho menos, pero es que aquí el tema de la ecología tiene un peso particularmente importante. Aquí se toman en serio el tema de las energías renovables: es común ir en tren/autobús y ver las turbinas de viento, o bien ver paneles solares sobre los techos de las casas. El partido verde (Bündnis 90/Die Grünen) es el partido verde más exitoso de Europa, formando parte del gobierno entre 1998 y 2005. Cuando estuve en la Cámara de los Comunes, en Londres, vi que algunos MPs (Miembros del Parlamento) andaban llorando porque Alemania era mucho mejor que el Reino Unido en lo que a legislación sobre cambio climático se refiere.

Und so weiter.

Lo que me parece excelente. El calentamiento global es ciertamente infame, como también lo es la destrucción de los hábitats y la muerte de los animalitos. Así que apoyo hacer cosas para cuidad el ambiente, la naturaleza, y los animales. Así que Alemania va en el camino correcto, ¿no?

No estoy tan convencido.

Bueno, el asunto es que cuando mezclas "la manera alemana de hacer las cosas" con el comeflorismo (dícese de la actividad de comer flores) pues obtienes un Megazord mutante ecológico que viene a hacer un poco más miserable tu existencia.

Es una manera de escribir, madre. La paso muy bien, no te preocupes.

Y este Megazord ecológico es el autor de dos geniales ideas, que denominaremos Pfand y Mülltrennung.

Muy bien. Comencemos, entonces, con el Pfand. Das Pfand. El plural no lo sé y no me motiva demasiado buscarlo. Lo dejo a ustedes, estudiantes de la lengua de Goethe.

Pfand quiere decir depósito y corresponde, como se imaginarán, con ese concepto que tan familiar es para nosotros: el vacío. Tú te tomas tus birras, estás pendiente que ningún becerro rompa ninguna botella y que todos la pongan en su lugar, y al día siguiente, o antes de tu próxima choripanada, llevas el vacío ahí a Baruta, donde podrás comprar tu nueva caja de Solera a un precio ligeramente reducido.

¿Todo bien, no?

Ok. Ahora, si eres alemán, te parecerá que esto no es suficiente para cuidar el ambiente, y entonces harás que todas y cada una de las botellas, sin distinción de material, sexo, raza o religión, sean retornables.

Botellas de cerveza. Botellas de Coca-Cola. Botellas de agua. Botellas de Nestea. Botellas de jugo. Botellas de vidrio. Botellas de plástico. Botellas de dos litros. Y de uno. Botellas de medio litro. Tercios. Casi que cuarticos.

Compradas en el automercado. Compradas en la máquina de refrescos. Compradas en la panadería. Compradas en la estación de tren. Compradas en el pasillo de la residencia.

Todas retornables por un pequeño depósito de 15 centavos.


¡También latas! ¡Oh, no! ¡Es el ataque de las botellas retornables!

AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

Arriba pueden apreciar mi colección de botellas retornables. O bueno, con decir "botella" basta, pues el "retornable" es tácito.

Gastón, ¿pero por qué no las devuelves y ya? Deja de llorar.

Lo que pasa es que, en realidad, quiero hacer una versión a escala de Manhattan, utilizando botellas.

No precisamente.

Todo esto fuese más fácil si existiera una supermáquina donde uno fuera a llevar las botellas y que te devolviera la plata. Pero ya va, esto es Alemania. Tierra de los trenes que van a 250 km/h. No puede ser que no exista una máquina así. Es elemental.

Bueno. La máquina sí existe, en los supermercados. Bueno, sólo la he visto en dos supermercados. A lo mejor existe en otro lugar, pero no la conozco aún.

¿Entonces, por qué no voy ahí, y ya?

Porque la máquina de los supermercados sólo acepta las botellas que fueron compradas en el mismo supermercado. Entonces, cuando tienes varias botellas, cuyo aspecto es completamente idéntico, pero compradas en diferentes sitios, pues, vaya acertijo, tío.

Ah, claro, me acuerdo claramente que esta es la botella de Coca-Cola la compré en el Excelsior Gama de Manzanares, esta otra es la botella de Coca-Cola del Plaza's y aquellas dos son las botellas de Coca-Cola que compré en donde los portus de Baruta.

No realmente.


Con las equis verdes están marcados los "posibles lugares de procedencia de (algunas de) las botellas que tengo en mi cuarto", mientras que con la equis roja está marcado, pues, mi cuarto.

Nótese la dispersión de los datos. R cuadrado 0,50. Dio mal.

Si alguien de Karlsruhe lee esto y adivina correctamente a qué lugares corresponden las equis, le doy una galleta. Y a lo mejor las botellas también.

Sí, tú también puedes intentar adivinar, Guara.

Entonces, a todas estas, ¿qué haces con las botellas?

Pues las guardas en tu cuarto, esperando que el céfiro se las lleve, si es que antes no te acuerdas exactamente del lugar de procedencia de cada una y las devuelves oportunamente, o bien, las botas. Pero si las botas, estarías botando 2,40 euros. Con eso comes en el comedor. Y también dañas el ambiente. Cuánta maldad.

Muy bien. Ahora a la siguiente idea.

Ya va. Todavía no. No estoy listo con el Pfand.

Pero ya, Gastón, pues.

Resulta que este concepto del Pfand permea todos los aspectos de la sociedad. Resulta que no sólo son retornables las botellas, pero también lo son los vasos.

¿Fue alguna vez un vaso no retornable?

Resulta que si vas a un bar y pides algún trago, generalmente tienes que pagar un depósito por el vaso. Que puede ser, por ejemplo, de un euro. Entonces si te dicen que el trago te cuesta 3,50 euros, el primer trago en realidad te costará 4,50 y no te darán tu euro de vuelta sino hasta que, antes de irte, devuelvas el vaso.

Esto no debería ser un problema, si no es por el hecho de que si dejas el vaso ya vacío (sí madre, cuando estoy tomando yo no suelto mi vaso) sobre alguna superficie, desatendido por un rato, viene algún mesonero becerro y se lo lleva, imposibilitando así devolución alguna. Listo, un euro a la basura. Gracias, la gerencia.

Igual si vas al concierto y pides una cerveza. O en el estadio. O en el bar de la residencia.

Ahora, mientras puedo entender el trasfondo ecológico del concepto del Pfand aplicado a las botellas, esto de los locales es un tanto infame.

En primer lugar, tu vaso es infame. No tiene nada especial. Es un vaso bla de vidrio que carece de característica alguna remotamente interesante. No quiero llevármelo. Además no tengo bolsillo. Si tu vaso fuese un vaso bonito, si dijera Guinness, por ejemplo, a lo mejor consideraría llevármelo...

Erm.

Pero no tu vaso bla de discoteca.

Ahora, digamos que quiero llevarme tu vaso infame. De hecho, si comprara un vaso así en IKEA o algo así, a lo mejor costaría más que un euro. Entonces, el depósito de hecho no es un contraincentivo lo suficientemente fuerte como para evitar que me llevara el vaso, si así lo quisiera.

AHHHHHHHHHH

Bueno, en fin. Si ves este símbolo en tu botella, corre. Corre por tu vida. Corre, así como en el Nike 10k. Pero si estás en Alemania, no tienes a donde correr. Bueno, a lo mejor a Suiza, o a Francia. Pero vas a tener que correr más o menos bastante. Suerte con eso.

Muy bien. Ahora sí pasemos a la segunda genial idea, la que llamamos Mülltrennung.

Vamos a buscar Müll en el diccionario Larousse español/alemán que tengo.

"Müll der (ohne Pl) basura f"

Y este diccionario, que es tan amable, te explica aquí un asunto.

"En Alemania hay una elevada sensibilidad por los temas relacionados con la ecología como, por ejemplo, la contaminación del medio ambiente"

Si me lo dices no me doy cuenta.

"La separación cuidadosa de la basura está generalizada tanto en el ámbito provado como en el comercial e industrial. Cada vez resulta más difícil encontrar contenedores mixtos de basura, ya que cada hogar realiza la separación de los residuos"

Ok, tengo que salir ahorita a Berlín. Voy a dejarlo hasta acá, y al regresar trataré el tema enunciado. Y seguramente tenga algún buen cuento sobre Berlín que echarles.

¡Saludo!

lunes 20 de octubre de 2008

Salven a Islandia

¡Bienvenidos, queridos amigos invisibles y visibles también! Aquí va otra edición del blog, pero con un título medio aburrido. El cuento a continuación lo es también, un poco.

Ok, ¿ya bajé las expectativas? Bien. Continuemos entonces.

Si no viven dentro de una burbuja, ya se habrán enterado de la crisis financiera que amenaza con acabar con las mismas bases de nuestra querida civilización occidental. Y oriental. Y del norte. Y del sur. Y de todos lados.

Ah, pero ya va. ¡Nosotros no! ¡Porque nosotros tenemos socialismo, y el socialismo tiene corazón! ¿Verdad? ¡Gracias, Presidente, por evitar que el capitalismo salvaje del Imperio nos haga daño! ¡Ahora estamos a salvo!


Bueno. De regreso al tema. A lo mejor han leído que todo este mogollón (miren, ahora utilizo palabras provenientes de otros países hispanohablantes. ¡Yay!) tiene su origen en el tema áquel de las hipotecas chimbas (subprime mortgages) que le dieron a gente que no iba a poder pagar y que, al explotar la burbuja del mercado inmobiliario en Estados Unidos (claro, es culpa del Imperio), en efecto no pudieron pagar. Y en el exceso de confianza al transar una cantidad de instrumentos financieros de dudoso riesgo. Y en que todos los bancos se prestan dinero entre sí, pero ahora ya nadie presta. Y en que los ingleses depositaron su dinero en bancos islandeses. Y en Lehman Brothers, Bear Stearns, AIG, Bush, la guerra en Irak, el socialismo del siglo XXI, el alto precio del petróleo, et al.

Y dele.

Bueno, en unas breves líneas yo intentaré hacer lo que ningún economista del mundo ha podido hacer satisfactoriamente hasta ahora: explicar de forma inequívoca el por qué de la crisis financiera.

Ambicioso, ¿no?

Citando mi post anterior:
"La gente que atiende en el Deutsche Bank sufre de serios problemas de lectoescritura."
- Gastón en su post anterior

Muy bien. Gastón llega a Alemania. Tiene que abrir una cuenta, porque aquí sin una cuenta se la pasa uno muy mal. Por ejemplo, te quedas sin internet. O no te puedes inscribir en la universidad. Dos consecuencias de no tener cuenta. Plomo.

Ok. Estás en un país nuevo. Tienes que abrir una cuenta. ¿Bajo qué criterio eliges el banco?

...

Exacto. Ni idea.

Muchos bancos. BW Bank. Dredsner Bank. Commerzbank. Sparkasse Karlsruhe. GE Money Bank (correcto, el mismo GE de las lavadoras). Und so weiter.

Deutsche Bank.

Hey, ese es un banco grande. El más grande de Alemania, ¿no? Ciertamente. Debe ser el mejor, ¿no? ¿Va a colapsar? Espero que no. Bueno, vamos a abrir la cuenta ahí entonces.

¡Qué pro la agencia! Muy bien, aquí viene una señora a preguntarme algo.

Señora: Was können wir für Sie tun?
Gastón: Quisiera abrir una cuenta.
Señora: Muy bien. Tome asiento, ya le atendemos en un momento.

Pero no es cualquier asiento, de esos que están todos unidos por una misma viga, apoyados sobre una pared. No. Me siento como en un lounge. Hubiese podido tomar café, pero no tomo café. Pero hay libros de mesa sobre las mesas. Pero qué fancy, pues.

Oh, aquí viene un tipo.

Tipo: Hallo! Ich heiße ___ ______. Was kann ich für Sie tun? (¿otra vez?)
Gastón: Sí, quisiera abrir una cuenta.
Tipo: Muy bien, sígame por favor.

Oficina, etc. Ok, soy estudiante. ¡Muy bien! Tenemos una cuenta para jóvenes, libre de comisiones, y además puedes recibir una tarjeta de crédito sin costo alguno durante el primer año, bla bla bla (en alemán, etc.) Copia del pasaporte, listo.

Bien.

"Recibirás las tarjetas en unos cuatro o cinco días, junto a tu número de cuenta, por correo."

Bueno, pasan un par de días, y no había llegado nada. Pero no debo caer en pánico. El tipo dijo cuatro o cinco. Aunque el detalle es que necesitaba el número de cuenta. Bueno. Voy al banco, digo que abrí la cuenta hace un par de días, y que necesito el número ya. Excelente. Me lo dan en un papelito.

¿Por qué no me lo dieron justo cuando abrí la cuenta? No lo sé.

¿Y las tarjetas?
Espere unos dos o tres días más.

Pasan cuatro días. No hay nada en el correo.

Pasan cinco días. No hay nada en el correo.

Pasa una semana. No hay nada en el correo.

Bueno, pero qué raro. ¿Qué habrá pasado?

Gastón regresa entonces al banco. ¿Qué pasa que no he recibido mis tarjetas?

La señora que me atiende coloca cara de sorpresa. ¿Será que está bien escrita la dirección?

Klosterweg 28 Zi.Nr. EG203
Karlsruhe 76131

¿EG203? No, mi habitación es G203, no EG203. Sin la E. El wey que abrió la cuenta añadió la E accidentalmente.

"¡Ah, pues ahí está el problema!" me dice la señora muy convencida. EG quiere decir Erdgeschoss, es decir, primer piso. Y aunque por casualidad vivo en un primer piso, el hecho de que esté esa E ahí impide que me llegue el correo exitosamente.

Es el precio que se tiene que pagar por la eficiencia del correo aquí, supongo. O escribes bien la dirección, o no llega el correo. No es como Ipostel, que aunque es lento e infame, puede manejar variaciones tales como:

Avenida Principal de Alto Prado
Av. Principal de Alto Prado
Av. Ppal. de Alto Prado
Av. Ppal. Alto Prado
Av. Ppal. de Lomas de Prados del Este
(y todas las demás variaciones)

Ah, pero ya va, señora. Hay otro error también. Mi nombre dice Gastor Oswaldo Larrazabal Labrador. No, no, yo no soy ningún castor, ni tampoco me llamo Gastor. Mi nombre termina con N.

Señora: Tut mir leid, pero necesitamos el pasaporte para poder corregir el nombre.
Gastón: Pero no tengo mi pasaporte... lo dejé en la oficina de registro para que me pongan el permiso de residencia...
Señora: ¿Tiene una copia?
Gastón: Sí, pero no la tengo aquí.
Señora: Bueno, con eso es suficiente. Búsquela y regrese lo más rápido posible, para corregir el nombre y ordenar las nuevas tarjetas.

Muy bien. Voy a la casa y de regreso al banco en bicicleta. En menos de media hora (no es precisamente cerca). Bien, de aquí al Tour de France.

Pero cuando regresé al banco, ya la señora se había ido a almorzar. Oh no.

Me atiende otro wey ahí.

Bueno, el problema es que hay un error en mi nombre; por eso traigo la copia del pasaporte.
Ah, pero para eso va a tener que hacer una cita.
¿Qué? Pero la señora que me atendió hace media hora me dijo que eso había que hacerlo hoy mismo.
Hm... ya vengo... voy a preguntar... *cara de perdido*

El que me atiende tiene cara que de lleva trabajando aquí como una semana nada más. Ah.

Muy bien, permítame sacarle copia a su copia del pasaporte, y su nombre será corregido. En cuatro o cinco días recibirá sus tarjetas nuevas.

Ok. Bueno, lo que Ud. diga. Salgo del banco con la esperanza de que la diligencia haya quedado bien hecha. Pero hay algo que me dice que no.

Regreso a los dos días, o algo así. Me atiende el mismo tío de antes. "Yo vine hace dos días, a corregir el nombre, etc. ¿Quedó todo bien?" Ah, cierto, me acuerdo. Sí, sí, todo corregido. Bien.

Y el lunes de la semana pasada, me llegó la tarjeta.

5264 7812 9237 3098

GASTOR OSWALDO
LARRAZABAL LABRADOR

¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

(por si acaso, el número no es de verdad)

¡No me llamo Gastor! ¡Me llamo Gaston, con N! ¡ENE!

Pues hay que regresar al banco. ¿Qué fue lo que pasó? La semana pasada me dijeron que habían corregido el nombre.

Oh, disculpe. Parece que quien hizo la corrección se equivocó también. Corrigió su nombre únicamente en la dirección, pero dejó intacta la información de la cuenta. Por eso llegó la tarjeta con el nombre incorrecto.

Ah bueno, bien. Excelente. Entonces no sólo se equivocaron una vez, sino dos. Y después se preguntan que por qué hay crisis financiera.

Bueno, esa es mi corta historia con el Deutsche Bank.

¿Pero Gastón, recibiste las tarjetas nuevas?

Ahhhhh... ¿tú ves?

Sí, sí las recibí. Con el nombre bien. Al fin. Y eso está muy bien.

Bueno, para terminar quiero aclarar que no tengo nada en contra del Deutsche Bank. Al menos parece que la plata que tenga ahí no se va a desaparecer. O eso dijo ayer en una entrevista el CEO del Deutsche Bank, Josef Ackermann. ¿Le creo? Bueno, si ustedes tienen dinero en Estados Unidos/Reino Unido/Holanda/Islandia/cualquier país cuyo sistema bancario vaya a colapsar, no tengo problema en que me manden la guita para acá y yo se las cuido mientras tanto. ¿Bueno, eh?

Ahora, brevemente con otras noticias. Hoy tuve la primera clase de verdad aquí.

Pues mi introducción a la vida académica seria en Alemania fue una muy amigable clase de Mehrphasenreaktoren (reactores multifásicos) a las 9:30 de la mañana, y luego en la tarde una de Reaktionskinetik.

Venga, vieja.

¿Qué tal estuvo?

Bueno. Digamos que hoy me di cuenta dos cosas muy distintas son la profesora de la clase de alemán y la profesora de la clase de reactores multifásicos.

Pero bueno, no quiero pensar que sea tan grave. No creo que lo sea. Espero que sea cuestión de acostumbrarme.

Espero.

jueves 16 de octubre de 2008

Tag der Deutschen Einheit

ACHTUNG!

NOTA IMPORTANTE: Esta entrada data del 3 de octubre, que es precisamente el día que me quedé sin internet (véase
La infamia de no tener internet). Entonces aparte de ser vieja, no la logré terminar. Disculpen, tigres y tigras.

Hoy hace dieciocho años, a la medianoche, los cinco estados federados de la República Democrática Alemana (Deutsche Demokratische Republik) pasaron a formar parte de la República Federal de Alemania (Bundesrepublik Deutschland), marcando así el fin de la existencia de la RDA como Estado.


Hoy 3 de octubre se celebra, entonces, la reunificación de Alemania. En alemán, el día se llama Tag der Deutschen Einheit, lo que traduce a "Día de la Unidad Alemana", y es en efecto el día de fiesta nacional de Alemania (equivalente al día de la independencia en otros países). Y todo está cerrado.

Ahora, se preguntarán que por qué el día que se celebra es hoy y no, por ejemplo, el día de la caída del muro de Berlín (9 de noviembre), que con toda seguridad está mucho mejor impreso en la memoria de todos. El asunto, según informa Wikipedia, es que el 9 de noviembre coincide con la Kristallnacht, que fue el primer ataque por parte de los Nazis hacia los judíos en forma de un pogrom que dejó 92 judíos muertos, entre 25.000 y 30.000 arrestados, más de 200 sinagogas destruidas y el saqueo de miles de negocios y hogares.

Danke schön, Wikipedia. Noch einmal.

Entonces el 9 de noviembre no era muy buena eleección para el día de fiesta nacional, después de todo.

Bueno, pero regresemos a hoy, 3 de octubre. Ayer conversé un rato con uno de mis tutores de la "A-Phase" sobre qué se hace el día de hoy. La respuesta, en resumidas cuentas, es "no mucho". No hay desfiles militares ni nada por el estilo. Hay un concierto en Berlín, y también un festival ahí que este año es en Hamburgo (se cambia la sede todos los años). Pero nada de cadenas de radio y televisión.

Uno puede preguntarse, entonces, qué significa este día para el alemán promedio, y todo el tema de la reunificación y tal y qué sé yo. Sería interesante conversar con alguien al respecto. Aunque es de esperar que, al menos para la gente joven, el asunto no sea demasiado sobresaliente, ya que toda su vida conciente ha transcurrido dentro de la Alemania reunificada.

Se habla mucho, sin embargo, del impacto, sobre todo social y económico, que ha tenido la reunificación y que a dieciocho años sigue siendo tangente.

El tema económico es sobre todo resaltante. Se podrán imaginar el costo que ha tenido para Alemania la absorción de un país entero (la RDA) que tenía una economía prácticamente en bancarrota y infraestructura ineficiente y obsoleta. Esto se refleja en que, aún dieciocho años después, el este de Alemania tiene las mayores tasas de desempleo del país (un promedio de 18%) y que, pese a las grandes inversiones que se han hecho, el crecimiento sigue siendo menor en comparación con los estados de la anterior Alemania Occidental. La migración desde el este hacia el oeste, sobre todo de profesionales y de gente joven, es también un problema importante. Los estados del este siguen siendo en parte importante dependientes de subsidios federales; entre 70 y 80 mil millones de euros al año.

Estos problemas se traducen en que los movimientos y las ideologías extremas, tanto de derecha como de izquierda, tienen mayor público en el este que en el oeste.

Existe también el fenómeno de la Ostalgie, que es un término que se refiere a la nostalgia por la vida en Alemania Oriental. ¿Vieron Good Bye, Lenin? Excelente película. Bueno, aquí hay un artículo que discute un poco el fenómeno. Interesante. Bueno.

Pasando ahora a temas más triviales. Como este feriado cayó viernes, pues mucha gente aprovechó para viajar. Unos amigos argentinos alquilaron un carro y se fueron para Amsterdam, mientras que unas amigas (de Argentina también, de hecho), hicieron lo mismo pero con destino a Zürich.

¿Y tú, Gastón, no vas a hacer nada?

Calma, pueblo.

Y así concluye esta transmisión del Ministerio Popular para la Comunicación de Información de la República Bolivariana de Venezuela y la red nacional de radio y televisión.

Sí, ya sé que no está terminada. ¿Qué fue lo que hice ese fin de semana? ¡Fui al Oktoberfest! Pero eso para algún post futuro.

Estoy viendo que esto de postponer las entradas al blog no está funcionando muy bien. Se me ocurren cosas para escribir a una velocidad mucho mayor a la que puedo en efecto escribirlas. Bueno.

¡Feliz cumpleaños, Cori!

domingo 12 de octubre de 2008

La infamia de no tener internet.

Saludo, gente! Feliz dia de la resistencia indigena! Que nombre tan infame para un dia festivo!

Bueno, disculpen que he tenido tan olvidado el blog. En realidad el problema ha sido que no he tenido internet en mi cuarto, entonces se hace un poco complicado escribir y publicar oportunamente.

Pero, Gaston, por que no tienes internet? Si hace unas semanas fue que al fin te lo conectaron!

Bueno, muy bien. Vamos a ubicarnos de regreso al dia cuando me pusieron internet:

Gaston: Hola, soy nuevo aqui en la residencia, vivo en la habitacion G203 y quiero tener internet.

Tio del internet: Ah, muy bien. Bueno, la mensualidad cuesta 3 euros al mes. Tienes una cuenta de la que se pueda debitar la mensualidad?

Gaston: Ya abri una cuenta, pero todavia no tengo el numero. (Eso es otro cuento por si solo)

Tio del internet: Oh, entiendo. Bueno, si lo haces sin cuenta, cuesta 5 euros al mes. Pero podemos hacer lo siguiente: Pagas septiembre a 5 euros, y cuando vengas a principios de octubre, me das tu numero de cuenta y de ahi en adelante te cuesta 3 euros.

Gaston: Ok, plomo.

Tio del internet: Ok, regresa a principios de octubre, entonces.

Y entonces Gaston tuvo internet en su habitacion. Y publico dos entradas en el blog, y todo bien. Gaston esta con la gente, y la gente esta con Gaston. Pero luego...

Viernes 3 de octubre. 3:00 pm. (viernes de la semana pasada)

Y por que no sirve internet? Sera que se cayo? Que raro...

Viernes 3 de octubre. 6:00 pm.

Gaston: Oye pana, te sirve el internet en tu cuarto? Porque en mi cuarto no sirve.
Un pana del Flur: Si vale, en mi cuarto sirve.

Y asi me di cuenta que no tenia internet porque no habia regresado donde el joe del internet a darle mi numero de cuenta.

Bueno, pues sera ir a donde el pana este y darle el numero de cuenta. Vamos el viernes en la noche. No esta.

Domingo en la noche. No esta.

Lunes en la noche. No esta.

Martes en la noche. Tampoco esta.

El miercoles le mando un e-mail al brother.

"Ah, si, me acuerdo que hiciste el contrato por un mes porque no tenias aun el numero de la cuenta. Bueno, yo ahorita no estoy en Karlsruhe, regreso el domingo. Si quieres pasa por mi habitacion el lunes."

Asi que Gaston, con suerte, tendra internet de nuevo el lunes (mañana)

Bueno, en el interin, les digo algunas cosas que he hecho desde el ultimo post (con fecha 27 de septiembre):

- Terminar la semana de "A-Phase".
- Comenzar el curso de aleman.
- Ir al Oktoberfest en München.
- Ir al Volksfest en Stuttgart (digamos que es el segundo Oktoberfest mas grande de Alemania, despues del Oktoberfest).
- Ir a Estrasburgo.

Entre otras.

Cosas que no he hecho desde el ultimo post:

- Comenzar clases de verdad. (Pronto, pronto)

Cosas de las que me he dado cuenta desde el ultimo post:

- No se puede hablar por telefono en el tren/Straßenbahn/metro, pero se puede beber alcohol y gritar como un infeliz.
- La gente en Alemania usa los trenes. Bastante. Y mientras mas baratos y lentos, mas se llenan.
- La gente que atiende en el Deutsche Bank sufre de serios problemas de lectoescritura.
- El hielo cuesta mas que su peso en rodio. En Alemania, al menos.
- A los alemanes les gusta la burocracia. Puede que hasta aun mas que a los venezolanos.

Creias que por viajar a Alemania te ibas a librar de "la planilla y una fotocopia de la cedula"? No! Venga vieja!

Ah, y por ultimo:

- En Alemania, el hielo vale mas que su peso en rodio.

Bueno gente, asi las cosas (como diria Cesar Miguel Rondon). Se les quiere y se les extraña. Espero mañana tener internet de nuevo y poder contarles sobre algunas de las cosas que mencione anteriormente.

Un abrazo! Quierolos y extranolos!

p.s. Hago constar que la falta de los acentos y los apropiados signos de puntuacion se debe a la utilizacion de un teclado foraneo, en el que la escritura de dichos simbolos resultaria engorrosa. Por cierto, que el teclado aleman es QWERTZ, en vez de QWERTY.